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Ni Rosi Talavera, con veintisiete participaciones, recordaba un circuito «tan rápido y tan bien preparado. Un lujo».
28-I-2008. Jesus P. Ruano.
SAN SEBASTIÁN. DV. El keniano Kiprono Menjo estaba en lo más alto del podio. En el momento de la imposición de la txapela, el vencedor se la caló conforme a los cánones establecidos. Sin embargo, el sol le pegaba directamente en la cara. Haciendo de la necesidad virtud, se retocó. Asimilando a una barretina, la nueva disposición de la txapela le permitía que la sombra se enseñoreara de su rostro. No le duró mucho, ya que, pensando que se la había colocado mal por desconocimiento, una mano caritativa se la puso comme il faut.
Fue una mera anécdota de un ganador que debutaba en San Sebastián y que se esperaba otro tipo de circuito. «Me habían comentado su dureza por el barro y el trazado sin descansos. Sin embargo, ha sido una carrera espléndida con un tiempo magnífico y un gran público».
Castillejo, un profesional
Carles Castillejo plantó cara al trío de corredores africanos. El atleta catalán, cuarto, llegó a meta y desapareció. ¿Qué le había pasado? Una hora después nos lo encontrábamos en el parking del hipódromo junto a Eliseo Martín, a punto de partir hacia el hotel. Entonces, la incógnita se despejó. «La semana que viene corremos con Adidas la Copa de Europa de Cross de Clubes. Necesitaba ponerme la cazadora para correr los mínimos riesgos posibles. No me puedo poner malo». Primero la obligación, y luego la devoción. Es la otra cara del deporte profesional.
El corredor catalán valoraba su actuación. «Ha sido una carrera un poco rara. Desde el inicio se producían cambios de ritmo que no contaban con una continuidad. La zona del salto yo la realizaba mejor que los africanos y en algún momento he llegado a pensar que podía luchar por un puesto en el podio. La victoria, no. Al final, he logrado un cuarto puesto peleado. Me voy muy satisfecho».
Su compañero Eliseo Martín, sexto, se deshacía en elogios hacia un circuito que presentaba un aspecto espectacular. «Estoy realmente impresionado. Era una auténtica alfombra. Me encanta venir aquí. Después de dos semanas en las que he endurecido el trabajo en los entrenamientos, me voy con un subidón de moral por este resultado».
«Nada de barro»
Rosi Talavera, con veintisiete participaciones en el Cross de San Sebastián, fue esclarecedora a la hora de describir cuáles fueron ayer las condiciones del césped del hipódromo. «Nunca en mi vida he corrido aquí con un circuito tan rápido y tan bien preparado. Sin nada de barro. Un lujo. Durante la semana he padecido gastroenteritis y eso me ha mermado algo el rendimiento, aunque me voy satisfecha».
La vertiente emotiva la aportó el veterano periodista de TVE Ernesto Díaz. Acudió por primera vez al hipódromo en 1971 y ha cubierto la carrera en todas las ediciones desde 1974 hasta la actualidad. Ayer, a sus 62 años, se despedía de la prueba donostiarra. «Cuando venía desde Bilbao por la autopista me ha entrado la nostalgia. Tantos años viniendo y pensar que hoy se acaba. Es ley de vida. De todos modos, hay que pensar en hacer algo para levantar el cross, porque así no puede seguir». Su reflexión no debería caer en saco roto. Que le vaya muy bien.