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Habrá carrera popular mixta y una llegada exclusiva para los veteranos.
24-I-2008. M.J.Silvano.
SAN SEBASTIÁN. DV. Hace tres años el Cross Internacional de San Sebastián cumplió sus bodas de oro. A lo largo de la dilatada historia de esta prestigiosa prueba sobre barro han acontecido multitud de anécdotas y se han sacado instantáneas que han quedado grabadas en la retina de los miles de aficionados que, año a año, han peregrinado al hipódromo de San Sebastián para deleitarse con los mejores atletas de cada época.
En los tiempos que corren con fuerte competencia en el calendario, los elevados cachés de los atletas y sus intermediarios, las retransmisiones televisivas y la diversidad de oferta de espectáculos con que cuenta el aficionado, provocan un lento pero inexorable receso en esta competición, que nos hace añorar más si cabe las jornadas que se vivieron años atrás.
Los mejores atletas venían -sin pasar por caja-, movidos tan sólo por la fama de este escenario y el ambiente que reinaba tanto dentro como fuera del recinto.
Durante estos años la Federación Atlética Guipuzcoana, implicada en el dispositivo organizativo de este espectáculo deportivo, se ha esmerado por conseguir a un elenco de atletas de gran nivel como el campeonísimo Lebed, Tariku Bekele, Sally Barsosio o la campeona mundial Benita Johnson. Sin embargo, las gradas no se poblaron por más de tres mil personas, quedando lejos ya aquel último domingo de enero de 1956, cuando 15.000 espectadores acudieron a su primera edición.
Un año antes y en el mismo escenario se había celebrado el Cross de las Naciones y a la vista del éxito de afición y organización, se decidió repetir la experiencia de forma anual.
La que se ha ganado por méritos propios la calificación de la Catedral del Atletismo se situó ya desde el principio con carácter internacional, reuniendo siempre a los mejores especialistas del momento. Nuestros mayores pudieron ver los potentes equipos británicos de la primera época con Ken Norris, que tuvo el privilegio de inaugurar la lista de campeones, Gerry North, Mike Tagg, Trevor Wright, Lackie Stewart o el deslumbrante caballo loco Bedford.
Pero sin duda la de 1958 es recordada como la más grande de la historia con la llegada a San Sebastián del atleta Emil Zatopek. El campeón olímpico -en sus últimos años de su brillante carrera- provocó que una masa de 30.000 personas abarrotaran el hipódromo, llegándose incluso a cerrar las puertas. Mucha gente se quedó fuera escuchando el discurrir de la carrera por la megafonía.
La locomotora humana no defraudó a un público entregado, y tras cruzar la meta en vencedor, llegó a hombros a los vestuarios.
Parecía imposible superar tal espectáculo pero la presencia del primer y tantas veces nombrado etíope Mamo Wolde hizo que 40.000 personas presenciaran en directo sus hazañas. Wolde, que fue el primero en bajar de treinta minutos en la distancia de diez kilómetros, venció las ediciones de 1963-64 y 67.
Fue entrañable ver ganar a José Miguel Maíz en 1968, destacando además que por detrás llegaron hombres como Mariano Haro o el propio Mamo Wolde. Ningún otro vasco ha logrado la gesta del de Aia.
El palentino Mariano Haro se convirtió en otra figura que no podía dejar de grabar su nombre en el historial de esta reconocida prueba internacional, venciendo las ediciones de 1974 y 1975, después de cuatro segundos puestos.
En épocas más recientes vimos ganar al hoy comentarista televisivo y gran medio fondista José Luis González en 1981, que tuvo la pena de ser el primer vencedor en no llevarse el tradicional reloj de oro con el que hasta esta fecha se obsequiaba a los campeones.
Y llegaron los africanos
Las dos últimas décadas han visto un dominio abrumador de los atletas africanos. Así los kenianos y etíopes se enzarzaron año tras año por sumar triunfos que engrosaran sus amplios historiales.
Entre los primeros destacaron el cinco veces campeón del mundo de cross John Ngugi o Paul Kipkoech y entre los etíopes no debemos olvidarnos de Haile Gebreselassie, en 1994.
El espigado tanzano John Yuda pulverizó el mejor registro siendo además el primero en bajar de los veintinueve minutos. Solamente pudieron esquivar el dominio de los atletas de color en esta última época el español Constantino Esparcia en 1986, el portugués Paulo Guerra en 1995 y 1998, el británico Jon Brown y el ucraniano Sergei Lebed, siete veces campeón de Europa de la disciplina y tercero en 2007.
Las chicas, en 1971
Hace 37 años que las mujeres se incorporaron a esta competición y la primera en ganar fue la italiana Boniolo. En su segunda edición y tras un apretado final ganó la guipuzcoana Belén Azpeitia. Le suiguieron la turolense Carmen Valero con cuatro victorias y la portuguesa Rosa Mota, con tres. El inevitable poderío africano llegó en 1991 con la keniana Susan Kirma, siguiéndole triunfos de las etíopes Luchia Yisak (1992-93) y Derartu Tulu (1996-97), las portuguesas Helena Sampaio y Carla Sacramento o la campeona australiana Benita Jhonson. La inglesa Haylley Yelling ha sido la última corredora en dejar su rubrica en el palmarés de esta prueba.